36 horas de silencio. Un brazo perdido para siempre.
Josias tenía 34 años cuando tuvo un derrame cerebral solo. Todos tuvieron un "motivo lógico" para no preocuparse. Su familia pensó que estaba durmiendo. Sus compañeros creyeron que estaba descansando. Esos motivos lógicos le costaron su brazo derecho.
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